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Pensamientos Peregrinos

12 de Julio. Navarrete-Nájera

12 de Julio. Navarrete-Nájera Los compañeros de habitación madrugan, yo dudo si caminar hoy porque el estado de mis pies no es nada bueno. Silvia, tras su desayuno, vuelve para reemprender el camino. Le digo que prefiero descansar más rato y nos separamos de nuevo. Hasta eso de las nueve no me levanto. Las hospitaleras estaban cerrando el refugio cuando llego a la puerta, un poco más tarde y me quedo encerrado. Decido aliviar el peso de la mochila: me acerco a la estafeta de correos y envio mi primer paquete peregrino. La salida de Navarrete es bonita. Los pies ya se han calentado y no duelen. Me animo pensando en que hoy sólo son dieciséis kilómetros. Hoy camino solo. Me cruzo con pocos peregrinos. El tramo hace honor al nombre de la localidad que diviso: Ventosa y, con este viento, la soledad y el camino voy adentrándome en las sensaciones de esta ruta milenaria. En la pared de una vieja fábrica de harinas está uno de los Poemas Peregrinos más hermosos que describen el camino. La entrada a Nájera no es nada agradable, prólogo de lo que hay en cada núcleo urbano de cierto tamaño. El Refugio es nuevo y todo lo opuesto a lo que busco en el camino, un gran barracón con literas. Siento la masificación del camino. Tumbado en mi litera observo distintos tipos de peregrinar: los "operarios del camino" son los que más me llaman la atención. Se lo toman como una jornada de trabajo: madrugar, cumplir con la jornada/etapa del día, llegar al albergue, coger sitio antes que los demás... No creo que disfruten del camino o, quizá, su forma de disfrutar dista mucho de lo que yo siento. En el camino, como en la vida, te encuentras gente de todo tipo: unos sólo quieren cumplir, otros encontrar sentido, otros conseguir un fin y otros disfrutar del momento/camino.
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